Y éste es el primero de los micros mandados en abril para el concurso de la CGAE. Supongo que me precipité y envié lo primero que me salió después de comerme el coco varias horas con las cinco palabras obligadas, pero enviado está y ahí se queda. No espero demasiado porque ni siquiera me gusta a mí.

QUOSQUE TANDEM

En el aula virtual todos contemplaban perplejos el ajado documento que se exhibía ante sus dispositivos. Aquel acta judicial con nueve siglos de antigüedad reproducía en apartados correlativos un proceso del siglo XX en la Tierra.

—Está escrito en…

—Sí, en castellano; uno de los idiomas madre que deberían dominar —atajó la profesora ante la protesta del estudiante.

—Y así es, aunque expresiones como argumentario, mentecato o premura me resultan desconocidas —se defendió el alumno.

—Acaba usted de cometer un error de principiante: reconocer su ignorancia sobre algo que se presume de todos sabido. Recuérdelo si pretende dedicarse a litigar.

—Discúlpeme, doña Catilina, pero ya no hay litigios en la Galaxia: son procesos conciliadores.

La docente sonrió y se tomó unos segundos antes de replicar:

—Querido Cicerón, las palabras cambian pero las realidades perduran: toda discrepancia es un litigio y necesita de ustedes, futuros abogados, para resolverse.

Elvis Christie

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