Este mes la cosa estaba jodida en el concurso del CGAE. Cinco palabras difíciles de articular en un relato atractivo. A priori parecían versátiles, muy relacionadas con la profesión, pero era una sensación engañosa: mentecato, litigar, correlativo, argumentario y premura. ¿Quién usa estos términos? Y caí. Bueno, caí dos veces y tuve que descartar uno. He mandado éste (el otro lo publico después). A ver si hay suerte.

ENREDADOS EN EL VIENTO

—Tiene la palabra para conclusiones.

—Gracias, Señoría, pero –con su venia– omitiré mi argumentario remitiéndome a los puntos correlativos que constan en la demanda porque, la verdad, la razón que me trae aquí es ajena a ella: he debido litigar en todos los partidos judiciales hasta dar con usted.

El abogado hizo una pausa y la magistrada lo miró sorprendida e interrogante.

—Llámeme mentecato si quiere o expúlseme de su sala si la ofendo, que la abandonaré con premura, pero no he podido olvidarla.

—Letrado… —Iba a reprenderle con dureza cuando aquél puso algo sobre el estrado que ella reconoció inmediatamente.

—Éramos compañeros de Facultad y me bordaste esta cinta tras una ronda con mi Tuna y pasar la noche juntos, pero no volvimos a vernos. Quizá no sea tarde para…

La jueza abrió un Código Civil y sacó un clavel de entre sus hojas.

—¡FERNANDO! Se suspende la vista.

Elvis Christie

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