No recordaba este microrrelato que había preparado para el concurso del CGAE de abril de 2016. Al final me entusiasmé con «Mola» y «Triunfos con sabor a hiel» y éste quedó en el olvido.

REUNIÓN PARA UNA DESUNIÓN

La reunión con Laura, la abogada de la esposa de Andrés, mi cliente, ha sido muy fructífera y nuestro intercambio de impresiones realmente esperanzador. Sin embargo, aunque tenemos el acuerdo para el divorcio de nuestros clientes en la punta de los dedos, no podemos desestimar la posibilidad de que todo se vaya al traste a la mínima: un mal gesto del uno, un reproche del otro, y adiós. No debemos bajar la guardia.

Pero confío en el buen hacer de Laura así como espero que Andrés, por muy paliza que sea, sepa estar a la altura de la oportunidad que nos brindan. No se trata de culpas ni de impunidad, sino de madurez, respeto y responsabilidad. De aprender a empezar. O de empezar a aprender.

Ojalá lo hubiera visto tan claro cuando me tocó pasar a mí por el mismo trance y hubiera sabido quitarme la toga a tiempo.

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